Me creo sabia sin serlo porque ya sé lo que no podré hacer: me bebí todo ese tiempo y todavía me queda un trago para apagar incendios mientras me retiro sin quejas por la calle mal iluminada de ese barrio alambrado de sueños en el que todos duermen salvo yo; y los perros.
Ya no espero nada de nadie.
No espero que me entiendas, no mencionaré ni un nombre... no creo que valga la pena.
Se que no existen los amigos aunque me tengo a mi misma, se que puedo vivir sola sin caer en el abismo.
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