Me siento grande, creadora. Me llamareis loca, pero me siento libre.

El humo, junto con el agua y el fuego es una de esas cosas que tienen una belleza subjetiva y que percibes pero no ves bien. El humo son como nubes humanas, nubes de aliento, nubes de besos hechos vapor. Nubes de risas cortadas. Nubes que quitan la vida, dirían algunos pesimistas.
 ¿Pero como puede quitar la vida algo que crea?
Ojala se pudiese viajar dentro del humo, que se difumina y se fusiona con el aire que respiramos. ¿Quién sabe si ahora estaré respirando el aliento de alguien que amó con locura mezclado con tabaco nicotina y cenizas?  Si las energías vitales de alguien están purificando ahora mismo mis vibraciones, limpiándome el alma. El humo es sabio, ha vivido tanto que él si que puede decir esa frase de “todo va a ir bien” o esa de “se lo que es pasarlo mal”. ¿Ayuda a curar las heridas? Cada calada te llena de vida, de viajes por el viento.
Me siento grande, creadora. Me llamareis loca, pero me siento libre.

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