Me creo sabia sin serlo porque ya sé lo que no podré hacer: me bebí todo ese tiempo y todavía me queda un trago para apagar incendios mientras me retiro sin quejas por la calle mal iluminada de ese barrio alambrado de sueños en el que todos duermen salvo yo; y los perros.
Mi fea.
Tú, mi gran amiga, mi alma gemela, mi mitad, mi otro yo... La única que lo sabe todo de mi; a la que le cuento todos mi secretos. La única que sabe comprenderme, la que está siempre en los buenos y malos momentos. Con la que paso la mayoría del tiempo y aún así no me canso de ella... Porque contigo he pasado momentos irrepetibles, inolvidables. Eres tan especial, que jamás podré agradecerte todo lo que has echo por mí, que sabes que no es poco. Gracias por levantarme de cada caída, gracias por haber echo que un día gris tenga algo de color, gracias por escucharme y apoyarme siempre, gracias por compartir miles de locuras a mi lado, gracias por sacarme una sonrisa en los peores momentos, gracias por ser como eres; gracias por existir
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