Me creo sabia sin serlo porque ya sé lo que no podré hacer: me bebí todo ese tiempo y todavía me queda un trago para apagar incendios mientras me retiro sin quejas por la calle mal iluminada de ese barrio alambrado de sueños en el que todos duermen salvo yo; y los perros.
No se si estoy despierta o tengo los ojos abiertos.
La vida es confusa. Nadas entre drogas naturales, flotas entre la confusión de las ideas. Miles de seres intentan moverte en direcciones opuestas. Y tu nadas y nadas, movido por las corrientes. Te hablan de seres superiores, a los que debes rendir culto, respeto a los mayores, leyes de conducta, sociedad… Nunca sabes si haces lo correcto, hasta que te paras, te zambulles y oyes estas voces lejanas. Entonces, te das cuenta de que la vida son colores y formas. Y que apreciarlos y moverse al compás de la naturaleza y al ritmo de tu mente, es la manera más bella de pasar la vida.
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