Tú.
Me creo sabia sin serlo porque ya sé lo que no podré hacer: me bebí todo ese tiempo y todavía me queda un trago para apagar incendios mientras me retiro sin quejas por la calle mal iluminada de ese barrio alambrado de sueños en el que todos duermen salvo yo; y los perros.
Y
Hay personas que entran en tu vida y lo cambian todo, personas por las que valen la pena parar, respirar y valorar... valorar lo que realmente importa; los detalles, las pequeñas cosas; cosas, como el agua del mar, las nubes, una mirada de esas que, lo dicen todo, unos ojos como los tuyos, el modo en que me sonríes, ese abrazo infinito mezclado de sal, tus manos, los huracanes en el estomago, despertar a tu lado... esos detalles que hacen que todo tenga sentido, incluso que hasta el momento de conocerte creí que no importaban. Son esas pequeñas cosas las que lo cambian todo, las que provocan que haga las maletas y salga corriendo, sin importarme donde, siempre y cuando el destino seas tu; las culpables que hagan de que me hayan salido alas.
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