Anoche

Sopla el viento en Valencia, esta caliente, atrae a una tormenta, seguro. Un bote de coca-cola da vueltas por el suelo haciendo un chirrido espantoso que no me deja dormir. Coches. Una ciudad que duerme, supuestamente. Pero a pesar de eso, sería una buena noche para pasar con él, en cualquier lugar, preferible mi cama. Lo mejor, que me comiera y luego reir, regalarle una gran sonrisa acompañada de carcajadas, taparle los ojillos con mis manos, recitarle un gran poema en formato susurro y luego un billetes para explorar por donde quisiera(mi cuerpo). Mas tarde una mirada jugetona, moderle y sonreír; ahí ya estaría muerto. Desaparecer y volver con un regalo, verle aún mas feliz y luego a dormir mientras me rodeara con sus brazos, como si fuesen una muralla y quisieran protegerme de algo o alguien, y me diera besitos a la mejilla y al cuello hasta que me durmiese. Sí, hace una perfecta noche para todo eso; aunque eso se puede repetir, otro día... obvio. 

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